domingo, 1 de julio de 2018

Esther y la pluma

"En la primavera de 1914, una especie de dulce calma se cernía en Europa Central, una sensación muy parecida a la que se siente en una playa del Cantábrico, de esas de fuerte oleaje, cuando la mar te arrulla sigilosa y embaucadora hacia sus entrañas para que te confíes y te dejes querer, y asestarte después una puñalada con una de sus olas grandiosas. Sólo que aquí, la ola, de momento escondida, era una terrible guerra, la primera guerra mundial.
Aquella Hungría imperial, era bella y floreciente por los cuatro costados. Sus casas y calles adornadas siempre para cualquier ocasión, olían a triunfo, a país en una época de prosperidad y cierto lujo que se reflejaba en los ánimos de las gentes. 
Parecía que todos brillaban y ansiaban un futuro mas almidonado si cabe, pero no todo era luz en Budapest, también había ciertas sombras en el camino. 
Laszlo iba ya por el número 47 y se acercaba con incertidumbre hacia aquella rampa sinuosa en la que la casa negra quedaba empotrada como si una mismísima bruja la hubiera subido allí. Las dos casas anteriores eran “unas casas sin más”, lineales, con gente tan lineal como ellas, con flores de siempre y escenarios demasiado húngaros. 
Sin embargo la 51, iba más allá, Laszlo pensaba que era una especie de ensoñación que sólo él veía, una quimera fantástica que el construía en su mente a modo de mecanismo para protegerse de una vida que le estaba empezando a resultar poco apasionante. 

Así que la 51, era su minuto de escape, su rato de descanso de la vida monótona que nunca hubiera querido llevar. En forma de casa oscura, llena de un césped quemado e inútil, inútiles y oxidados aparejos, plantas y tiestos moribundos, gatos callejeros desterrados, cristales resquebrajados a medias, señora con bata de floripondios extraños, regadera abandonada entre trozos de tejas, ladrillos descascarillados, maleza varia, piedras de colorines que otrora seguro que fueron admiradas, tendales que cruzaban arboles comidos por el muérdago con prendas ridículas como delantales, chalecos, calzones de colores y leotardos con agujeros, farolillos llenos de golpes, dos batracios con corona hechos de escayola y una especie de bicicleta roñosa colgada de un manzano lleno de manzanas verdes. 
Y también estaba ella, una niña de apenas 6 o 7 años de edad, que le miraba con miedo cada día, pero también con esperanza, llevaba una camisola bordada de rojo y dos trenzas muy largas, estaba sentada en una sillita de madera muy pequeña para ella y la estampa siempre era la misma, sostenía en su mano izquierda una pluma, y con la derecha sujetaba el papel en el que escribía con un trazo mágico: Camille. 
Cada día Laszlo imaginaba que era una princesa castigada a escribir su nombre durante toda la eternidad, y recordaba cada trazo, cada detalle de aquella escritura tan perfecta en su cabeza, en aquella escritura cada letra acompañaba a la siguiente en una especie de baile acompasado como si hubieran nacido para estar una al lado de la otra, como si hubieran sido creadas para el firme propósito de ser capaces de componer la palabra Camille en algún momento.
Cada día que Laszlo volvía de la universidad, estudiaba el trazo de Camille desde que entraba en su campo visual al pasar por aquel siniestro 51 de la calle Vaci Utca de Budapest.

Laszlo era consciente de que el gesto de su mano era imposible y exagerado aunque nunca pensó que existiera razón alguna para ello. Hasta que un día vio como Camille se asustaba con un gato y en su sobresalto emborronaba con su mano izquierda todos los Camille escritos hasta entonces y comprendió que ser zurdo es complicado cuando se escribe de izquierda a derecha porque vas tapando con tu mano aquello que acabas de escribir y corres el riesgo de emborronar la tinta si no se ha secado lo suficiente. 

En ese momento Camille sollozó y arrugo el papel con fuerza pero al instante se sintió avergonzada al ver que Laszlo estaba allí mirando desde la calle. “Camille! ¿Porque te llamas Camille verdad?, no llores. Escribes tan bien que puedes volver a repetirlo cuando quieras” Pero Camille sé asustó y entro corriendo a su casa abrazada a su pluma, sus cuartillas y su tinta.
Varios días después Laszlo y Camille, empezaron a entenderse, Laszlo hablaba y Camille le escribía carteles, el primero decía: “Camille” y ¿por qué siempre escribes tu nombre? Y Camille escribió: “Laszlo”. Laszlo atónito pregunto: ¿Por qué sabes el mío? Y Camille escribió sonriente: “Libro”

Laszlo se sintió entre divertido y avergonzado cuando se dio cuenta de q siempre llevaba un libro con su nombre puesto en las tapas.
Camille aprendió a sonreír y Laszlo sentía fascinación por aquel poder tan mágico en una niña de 7 años que era capaz de hacer aquel trazo tan asombroso, como si capturara la belleza del mundo en las letras que formaban cada palabra.
La guerra estalló y Laszlo como todos los jóvenes húngaros de 20 años tuvo que alistarse para ir a luchar, pero el día antes de irse fue a despedirse de Camille y le dijo:”no dejes de escribir, que yo te conseguiré una pluma para zurdos”
Camille escribió:” no hay” 
Y él dijo: “Pues la inventaré”





Hoy se sube a la pasarela de Chis and Bru, Esther Gordo, una de las mejores calígrafas de España. La magia de su escritura envuelve el aire que la rodea con sumo acierto, quizá ese tono miel de sus ojos es en realidad polvo de hadas que impregna todo cuanto mira de sabiduría en el hacer. Ha escrito para numerosos clientes de importante nombre: Amancio Ortega, Fundación Loewe, Hispanitas, la RAE entre otros...

Lleva para la ocasión un dos piezas en azul klein, corpiño de raso, falda de plumas con fajín brocado en plata, salones plata, tocado en azul klein con pluma en el mismo color y broche a juego con su clutch que también es azul klein.

Si es cierto que el hombre es esclavo de sus palabras, Esther lo es de las más bellas, de las más esculpidas, de las más torneadas. Os invito a que sepáis mas sobre ella: www.esthergordocaligrafia.com

Entre 1939 y 1941 se diseñó la pluma mas famosa de todos los tiempos: la Parker 51. Salió al mercado en 1942 y revolucionó la industria por su forma, su sistema de carga, los materiales y sobre todo su sistema de alimentación. Es la pluma más imitada por el resto de fabricantes y fue elegida por el Instituto Industrial de Chicago como el cuarto diseño industrial mas exitoso del siglo XX. 

“Laszlo se paso toda la guerra pensando en como debería ser una pluma con la que los zurdos pudieran escribir sin miedo y se dio cuenta de que quizá la solución no estaba tanto en la pluma como en la tinta que usaba. 

Y no cesó en su empeño hasta que hizo unos cálculos de densidades y resistencia de materiales que le ayudaron en el primer esbozo de Camille, la pluma estilográfica del futuro que años mas tarde le presentó a Kenneth Parker, quien ávido de éxitos, apostó por Camille y su tinta mágica. La última vez qué hablaron, Laszlo salía del despacho de Kenneth mientras este último sentenciaba: "de acuerdo, la produciré pero no se puede llamar Camille, tiene que llamarse Parker... como mucho te dejo añadir un número que esos son iguales en todos los idiomas" - dijo rematando con una falsa carcajada. Laszlo, aún de espaldas agacho la cabeza unos segundos: "entonces será Parker 51".
En 1942, Camille Magyar entró en una librería y adquirió una Parker 51 con la seguridad de que aquella pluma que sostenía en su mano había sido diseñada para ella por Laszlo, basaba su hipótesis en dos razones: el 51 del nombre y el eslogan “Writes dry with wet ink” (Escribe en seco con tinta húmeda) le pareció sin duda una buena solución para zurdos.
Oficialmente la parker 51 parece estar diseñada por el mismo Kenneth Parker, Galin Baker y Milton Pickus aunque el rumor de la calle, sostenía que un diseñador húngaro de nombre Laszlo Moholy-Nagy (1895-1946) había tenido algo que ver en el tema.

En 1947, meses más tarde de la muerte de Laszlo, se publica su obra póstuma "Vision in motion" que Camille compra por curiosidad, en la página 51 de esa primera edición se le rinde homenaje a la famosa Parker 51 en un alegato que para muchos, no es sino la reivindicación de una incómoda, desconocida, asombrosa verdad: que una vez más, no es en sí la inteligencia lo que hace evolucionar al hombre sino los sentimientos en sus múltiples formas, y prueba de ello es que uno de los diseños más brillantes de la era industrial se gestó gracias a la ternura que el trazo impecable y sublime de una niña de siete años despertó en un hombre que quería cambiar de vida a punto de irse a la guerra”


Hasta la próxima muñeca

domingo, 21 de enero de 2018

Marina y el analema

"Eran las doce del mediodía, y como cada mañana en Kent, el sol salía a besarla, a darle los buenos días, a suavizar los mechones dorados de su moño y hacer que brillasen como ninguna otra cosa. 
John observaba a Susan cada día, desde la posición elevada de su casa, le parecía una criatura delicada e indescifrable, digna de ser amada, pero lo más curioso de todo, para él sin duda, era ese affair desmesurado y natural que tenía con el astro rey.

Cada mediodía salía a tomar en respiro al jardín y miraba hacia el sol con ahínco, durante efímeros segundos a John le parecía que el sol crecía para que Susan lo viera, tanto es así que empezó a estudiar el fenómeno en secreto, porque sabía que era improbable que nadie pudiese apreciar el misterio que no le era imperceptible a sus ojos. 
 
Al principio lo hacia tímidamente, tratando de almacenar en su retina aquel espectáculo tan sublime, y poco a poco empezó a observar distancias, a usar referencias, a trabajar con cálculos, a manejar cada vez fórmulas y mediciones tan complejas que le permitieran desentrañar cual era el baile real que el sol danzaba para Susan.
 
Así que encontró una extraña afición que era pintar cada mediodía la posición que lucía el sol para Susan, como si sólo apareciese para ella, como si iluminar sus rizos dorados fuera el secreto de la vida, de la naturaleza, el motor que hacía que la maquinaria estuviese funcionando.

El sol era fiel a su amada, incluso en los peores días del año, se podía atisbar su poder a través de las nubes más cerradas, de la niebla más densa, su amor por Susan era tal, que jamás faltaba a su cometido de brillar para ella y escupir un tenue rastro de luz que se tornaba fuego denso algún día de verano como el que escupe un dragón enfurecido por ver que lo atacan y aparecía como un último suspiro los días de invierno como si estuviese agonizando y Susan fuese la última cosa que fuera a recibir su calor y a alimentar sus ojos.

En invierno, era tan dificil la empresa en la que el sol se había embarcado, que John comenzó a imaginar que se trataba de una auténtica tragicomedia griega, en la que él, muere en un vano intento por salvar la vida de ella, con la eterna promesa de que en la otra vida permaneceran juntos para siempre.

Susan seguía con su moño de trigo, tan bello cada día del invierno y envuelta en un grueso mantón que la cobijaba, seguia siendo leal a su eterna cita, mientras él, débil pero imperturbable aparecía tímido con todo cuanto tenía, con un amor desinteresado, ese que renuncia al orgullo, a la soberbia, a los pecados mas viles en pos de un entrega limpia que engrandece el alma, ese que sacrifica el propio bienestar y se da al otro sin fisuras, sin oquedades, sin resquicios, sin miedo...

Lo que John por aquel entonces no sabía, era que a medida que pasaban los días, las semanas y los meses, había ido regando y alimentando una semilla que llego a su corazón la primera vez que habló con Susan cuando regresó de sus estudios en Cambridge.
Aquella sonrisa de miel impregnó todo cuanto había a su paso, inclusó un mortífero dardo que Cupido ancló para siempre en su corazón, y fue envenenando el resto de su cuerpo como aquella humedad que te cala hasta los huesos sin otro amparo que odiar al mismo Sol por quererla y estudiar sus movimientos convencido de que podría matarlo por ganas si se pudiese acercar lo suficiente a él como para apagarlo con toda el agua que necesitase.
 
Susan era ajena a todo aquello, era solo una muchacha risueña que cada mediodía salía unos pocos minutos a tomar aire para sobrellevar mejor la vida que le había tocado, no era consciente de que nadie pretendiese su atención y mucho menos que uno de aquellos feroces rivales fuese aquella preciosa estrella de la mañana como ella llamaba al Sol.

No fue hasta la primavera siguiente cuando ya había pasado mas de un año de su meticuloso estudio, cuando John comenzó a querer interrumpir la escena de su para aquel entonces amada, y se hacia notar en el jardín a la misma hora a la que Susan y el Sol se amaban secretamente. El destino comenzo a girar la ruleta del azar de forma lenta y precisa, y transcurridas varias semanas, Susan no salia a tomar el aire, salía a hablar con John, John no salía a observar a Susan ni a dibujar la posición del sol, salía a reunirse con la que sentía que sería la madre de sus hijos, la luz de su vida.
 
Y entre tazas de té, y conversaciones sobre números y literatura transcurrió un delicado y romántico noviazgo que casi en la primavera de 1645 se plasmó en una aun más romántica boda, en la que el Sol brilló con más fuerza y mas tesón que nunca, como si quisiera que sólo esa estampa se viera, que solo Susan brillara por siempre jamás"
 
 

Hoy se sube a la pasarela de Chis and Bru, Marina de Grecia y Dinamarca, princesa real y Duquesa de Kent hasta su fallecimiento en 1968, precursora del uso del típico sombrero pillbox, marcó un antes y un después entre la realeza británica, su porte estiloso y su sencillez no debaja indiferente al pueblo, incluso sustituyendo a la reina en numerosos asuntos de estado, como los actos por la independencia de Bostwana, cuyó país le dedicó un hospital en la capital con su nombre. 
De linaje real más que ninguna otra de las princesas consorte, bisnieta de zares y nieta de reyes, ha sido la última princesa extranjera que ha entrado en la familia real británica. 
 
Luce en esta ocasión protocolariamente para cena de gala, un maravilloso dos piezas: corsé en satén blanco liso y falda de raso negra con estrellas en plata bordadas a mano, con fajín en raso negro con las hojas de acanto de la Grecia Clásica de la que proviene bordadas en plata a juego con la cartera de mano, salones negros, la banda de la Orden del Real Imperio Británico y la famosa tiara London Fringe que le fue regalada en sus nupcias en 1934 por la ciudad de Londres, compuesta por diamantes engarzados en Oro y Plata

En 1656, Johan Wallis se percató dando forma a su obra Aritmética Infinitorum de que las matemáticas necesitaban plasmar una representación visual del concepto de infinito para sus cálculos. Así como las fórmulas más complejas se le tornaban sencillas, lo cierto era que su imaginación no era lo suficientemente fluida como para encontrar el dibujo preciso para sugerir semejante cosa.
 
Una tarde de verano en aquel jardin de Kent que lo vio enamorarse, Johan Wallis recordo el moño de Susan y los juegos de luces que el sol hacía para ella cada día, y rebuscando entre sus viajos papeles con aquel recuerdo en su mente, encontró todos los cálculos que le ayudaron a desentrañar la danza del sol, y el dibujo que trazaban todas sus posiciones durante todo un año era casi una perfecta lemniscata, un ocho tumbado.
 
John Wallis sonrió y besó a Susan en la frente...ante la creciente expectación de ella..el gritó¨: "Susan!, lo tengo! he encontrado el infinito"  Y ella replicó¨: "Pero John, es inalcanzable...¿Dónde estaba?". 
 
"Lo tenias tú Susan, siempre lo tuviste tú. Estaba en los reflejos de tu moño, en la danza que el Sol hacía sólo para tí cada día, en mi observándote embobado cada mañana...en el amor que siento por tí ¿Qué otra cosa puede haber más infinita que esa?"
 
Desde 1656, matemáticamente el infinito ha sido representado con una lemniscata que bien recuerda al analema del Sol, que es la curva que describe la posición del Sol si se observa durante un año siempre a la misma hora. Se desconocen a día de hoy los motivos que llevaron a Johan Wallis a elegir ese símbolo y no otro. Algunas teorias afirman que se trata de un analema, otras que proviene de algunas representacions del Ouroboros, otras incluso hablan de alquimia y otra suerte de simbologías extrañas, mi teoría es que la clave estaba en Susan Glyde, su esposa, y en su moño dorado al que caprichosamente acariciaba el sol.

Hasta la próxima muñeca!

jueves, 23 de noviembre de 2017

María y la maldición

29 de Marzo de 1960

“Era de noche, una noche cerrada como si presenciase el mundo desde la mismísima puerta del infierno. Llegó en un coche, un coche entre tantos otros porque nada importaba. Todo era poco entre tanta opulencia pero todo era mucho para tener otro heredero. 
El mundo entero los miraba, y el amor no tenía espacio entre las cuatro paredes en las que ella vivía, que al resto de la humanidad se le antojaban palaciegas y a ella le parecian demasiado pequeñas para la enorme libertad que le robaban, el poder decidir, el llevar una vida normal, una vida en la que una mujer abraza con fuerza su vientre, ese vientre que alberga a su hijo, ese hijo que es del hombre al que ama, sin importar quien es o como se gana la vida. 
No se había reconocido a si misma el día en el que le admitió a Aristo que esperaba un hijo suyo y él la había invitado a deshacerse del "problema". Ella fingió normalidad, como si nada hubiera pasado, pero desde ese momento e inconscientemente, comenzo a preparar un plan alternativo que le permitiese tener a su hijo. 
Si era capaz de convencer a Aristo de que nadie sabria de su existencia, ya estudiaria en el futuro como proporcionarle una vida normal y como hacer que su padre lo aceptase. 
Buscó el lugar idóneo y encontró un orfanato en Estambul, en la costa, lejos del mundanal ruido, en Büyükada, decían que era el edificio de manera más grande de Europa y por aquel entonces estaba casi vacio...”

5 de Abril de 1898


“Eleni se retocó su vestido, tan negro, con tantos detalles...era una señora de los pies a la cabeza, de eso a nadie le cabia la menor duda. Cada perfecto e inmaculado pliegue de su pomposo vestido negro, desprendía ese brillo que solo da el dinero, esa satinada superficie que compra todo lo comprable y lo que tampoco se puede comprar. 
Su padre, había amasado una enorme fortuna y como el dinero solo llama al dinero y al desastre, habia casado a su hija Eleni Zarifi con el heredero de la otra familia de banqueros mas importante de Grecia, así uniendo fortunas habian creado una curiosa sociedad con pliegues de vestido perfectos en el cuerpo de una joven viuda que muy a su pesar llevaba esa vida rancia, acartonada y encorsetada en formas y maneras que la sociedad con ojo avizor esperaba de ella. 
Con mucho dinero pero con poca imaginación, Eleni pensó que también podría comprar un pasaje a la primera fila de una vida mas divertida que la que llevaba con ciertas operaciones algo mas estratégicas que de costumbre.
Asi que en secreto y por muy bajo coste como aquel que compra una pintura robada por accidente en un mercadillo de segunda mano, se hizo con un colosal edificio de madera que la Compagnie Internationale des Wagons-Lits habia construido como casino y hotel de lujo. Eleni estaba convencida de que si hacia creer a la sociedad que sus negocios pasaban por reflotar aquel proyecto de lujuria y perdicion, no le quedaria otra que llevar una vida adecuada al negocio con fines puramente laborales.
Pero lo cierto es, que su marido habia sido la mano derecha del sultán Abdülhamid II, el mismo hombre que con su negativa insistente había impedido que el hotel tuviera los permisos necesarios para ponerse en marcha, y fue el mismo sultán el que percatándose del intento de Eleni por puritanizar una vida de lujo y desenfreno la mando llamar muy alterado.
Detras de un trato distante y protocolos varios, el sultán dio las instrucciones precisas para que su personal hiciese las gestiones necesarias para ver a Eleni a solas. “No permitire que dilapides la fortuna de Stephanos, o que creas que puedes llevar una vida de desenfreno y que no hare nada por impedirlo” "Prefiero verte antes muerta!!”
Eleni palideció, porque hasta ese momento tenia la completa convicción de que su plan para blanquear una vida alternativa no tenia fisuras. “No se por quién me has tomado Abdül, Stephanos siempre fue favorable a las acciones de caridad y el patriarcado ortodoxo de Constantinopla necesita responder a las necesidades de la comunidad”
Abdül se giro escéptico sobre mismo, para observar a aquella mujer de inteligencia deslumbrante que le había ganado la guerra dialéctica sin despeinarse.
“Disculpa Eleni, ser sultán requiere mirada crítica, quizá he percibido una falsa segunda intención” fingió un Abdül aparentemente apesadumbrado
Pero si estaba convencido de que no habia errado en absoluto en su juicio crítico, la actitud de Eleni hizo que se reafirmase: “No te preocupes Abdül, me encargaré de que ese edificio sea un orfanato en el que albergar a los niños griegos de Turquía”
Ni restos de indignacion en aquella frase, sonaba mas a un cambio de planes.
Abdul quiso hacerle saber a Eleni que la vigilaba de cerca: “Eleni, hay que tener cuidado, nuestros deseos impuros pueden resultar verdaderas maldiciones para nuestros buenos propósitos”
Su negra mirada y la corta distancia a la que lanzó semejante maldicion, hizo que Eleni se estremeciera. Aquel tono cargado de intenciones le parecio una autentica profecia, un hechizo a la altura de los cuentos de Perrault, en su ensoñacion pudo ver hasta un humo negro que instauro en ella la firme conviccion de que aquel orfanato estaria maldito por los siglos de los siglos...”



Hoy se sube a la pasarela de Chis and Bru la gran Maria Callas, apodada “la divina” por sus grandes dotes vocales, rindió a sus pies los encenarios mas importantes para belcanto de la época, su fulgurante carrera solo se vio empañada por su atormentada vida que se plasmó en una muerte temprana en 1977. Para la ocasión luce un lbd con salones perla y collar a juego, chaqueta mostaza con manga trompeta y tocado a juego con bolso dorado.

30 de Marzo de 1960

“Tenia ese sabor metálico en la boca, ese que solo se tiene cuando la tristeza y el dolor te invaden, el preludio a un llanto incontrolado. Aún su cuerpo estaba caliente, era un niño, pero ella se nego a mirarlo, no queria recordar su imagen, no queria tener nada en su mente con que culparle, con que martirizarle por no ser mas generoso, por no haber querido darle esa vida que ella queria tener, una vida sencilla de un matrimonio que se ama y tiene hijos, de personas normales y corrientes, sin necesidad de dinero, lujos o fantasia pero si de amor. Él se sentia culpable y pequeño al mismo tiempo, era uno de esos momentos que no le gustaban nada porque le recordaba que todo el dinero del mundo era poco si la suerte no estaba de tu lado. Se acerco a ella y beso su frente, limpió las lagrimas que resbalaban por sus mejillas y solo dijo: “Mañana nos iremos de este antro y lo quemaré si es preciso, ahora descansa”

Maria Callas y Aristóteles Onassis tuvieron un hijo en secreto en 1960, que murió a las dos horas de vida, aquella tormentosa relación marcada por los desencuentros y los escándalos desde sus inicios fue para muchos el motivo que acabo con la vida de “la divina”. 

En 1898, Eleni Zarifi, donó el edificio de Büyükada al patriarcado ortodoxo de Constantinopla con la condición de que se utilizara como Orfanato para la comunidad griega en Turquía, durante algo mas de 60 años, todos los niños pobres huérfanos de las guerras del Imperio Otomano, encontraron alli un refugio. El edificio que parecia maldito desde sus inicios, cerró sus puertas en 1964 por motivos no del todo claros. Durante muchos años, el edifio de madera mas grande de Europa, ha permanecido abandonado. 

Aquel proyecto de casino, que pareció ser la panacea de Eleni Zarifi y Maria Callas en momentos distintos de la historia, no fue más que una quimera o quizá una realidad, empañada por un sultán con una mirada demasiado crítica.

Hasta la proxima muñeca

domingo, 12 de noviembre de 2017

Mónica y el unicornio

"Era Mayo, el olor de las flores había invadido el aire de tal forma, que parecía imposible respirar sin sentirse impregnado por ese dulzón aroma de narcisos.
Unos suaves rayos de luz acariciaban el pelo de una niña, que saltaba alegre varios metros por delante de ella, sonriendo y columpiándose sobre sus pies de forma alternativa mientras daba la mano a un señor vestido de domingo, que a juzgar por la ternura de su rostro y la idílica estampa que dibujaban, era sin duda su padre. 
Comparó las manos buscando un porqué, la mano que daba la niña que iba delante de ella era una mano fuerte, ruda, una mano sin duda usada para trabajar, una mano que aparentemente estaba caliente, la típica mano que ofrece seguridad y bienestar, una mano de un héroe, una mano de un padre.
Por el contrario, la mano que ella asía era frágil y fría, era una mano delgada con unas uñas bien cuidadas, unos dedos largos y finos con una fina alianza de casada, era una mano en la que terminaba un brazo frágil, el de su madre, cuyo semblante serio y callado le daba cierta tristeza.
Su corta edad era, la clásica razón por la que el mundo parece un lugar que todavía se puede cambiar, un sitio con reglas aún por escribir, en cada gesto habia una oportunidad para cambiar el mundo y para construir un porvenir mejor.
Continuaron caminando y llegaron a la parada del autobús, entonces allí pudo colocarse cerca de aquella niña, aquella niña rubia como el oro que tenía algo que ella ansiaba mas que nada en el mundo: el cariño de su padre.
Allí la miraba con admiración, estudiando cada movimiento, cada acción como si solo en ella pudiera encontrar la respuesta a la pregunta que rondaba en su cabeza durante todo aquel paseo: ¿Por qué a ella si y a mi no?
Entonces de su abrigo extrajo un papel del tamaño de una cuartilla y con la mejor de sus sonrisas se la ofreció a él, a aquel hombre protector y cariñoso que la acompañaba.
Él, fingió una aparente fascinación y sorpresa, tanto fue así, que creo en ella una necesidad de saber, de saber que contenía aquella cuartilla mágica que había causado tal reacción en aquel hombre corpulento y aparentemente fuerte.
Avanzó algún paso y levantó la barbilla todo lo humanamente posible para otear la obra maestra. Se trataba de un desgarbado unicornio, recubierto de forma torpe con brillantina y un casi ininteligible “te quiero papa” que como un dardo envenenado se clavó en su corazón de tal forma que no tuvo más remedio que desear con todas sus fuerzas llegar a su casa para probar suerte. 
El autobús llegó a su destino, y cuando descenció miro a la niña rubia por última vez, en forma de agradecimiento, gracias a ella había entendido cual era la clave para acercarse a su padre, aquel unicornio mágico le abriría las puertas del cariño de aquel hombre desconocido e importante que vivía en su casa.
No tenia tiempo que perder, llego y se aprovisiono de cuartillas y purpurina, y con todo esmero replicó aquel unicornio. Cuando terminó, lo miro con la misma satisfacción del que esta ante su obra maestra, del genio que ha tenido la suerte de tener el dia inspirado. Se detuvo en su “te quiero papa” repasando con la vista cada trazo, asegurándose de que se entendía bien, de que no había duda, implorando inconscientemente que aquel hombre que no la veía, fuera capaz de quererla por una vez, de fingir que estaba maravillado con aquel unicornio mágico y brillante.
Llegó la hora, su padre entraba por la puerta y Nella se abalanzó sobre él con su unicornio en la mano, pero su padre ni siquiera alzó la vista para mirarla, paso a su lado leyendo una carta que parecía muy importante. Nella estaba convencida de que ver el unicornio cambiaría radicalmente su cara y le persiguió por la casa con el dibujo en ristre hasta que con una mirada opaca el se giró y mirando su unicornio le dijo: "Nella, deja tus juegos. Es tarde y la purpurina contamina el entorno" Sin mas dilación se giro de nuevo a su carta y prosiguió su lectura.
Nella sintió una punzada de dolor en su corazón, su padre no estaba allí con ella, en realidad nunca había estado. Del dolor, paso a la resignación y de allí a la rabia, la misma rabia que le acompañó a romper la cuartilla con unicornio incluído en trocitos de papel diminutos que tiró en el suelo del pasillo.
Esa noche se fue a la cama y los sollozos se encontraron a medio camino con el sueño. Su padre volvió de una de tantas ensoñaciones en las que solía perderse y se dio cuenta de su error, recogió los papeles del pasillo apesadumbrado, pensando que lo recompondría cuando tuviese tiempo..."
Hoy se sube a la pasarela de Chis and Bru, Mónica Vitti, con vestido rojo de corte sixtie, cinturón joya y salones en plata, tocado y clutch de inspiración Mibuh, con pluma y brillantes en rojo.

Es una de las actrices más completas que ha dado el cine italiano, grande tanto en drama como en comedia, atraía a la cámara por su fuerte personalidad marcada por una voz grave y rasgada. En 1995, recibió un muy merecido Leon de Oro como premio a toda su carrera cinematografica.
En Mayo de 1937, Mónica Vitti, paseaba con su padre por el centro de Roma, en una deliciosa mañana en la que no sólo el sol y las flores de Mayo fueron testigos de su complicidad y cariño, pues a pocos metros de ella, Nella Fermi la hija del famoso físico italiano Enrico Fermi, observaba envidiosa una relación entre padre e hija que desencadenó importantes acontecimientos.
Ocho años después, en Julio de 1945, Enrico Fermi entre otros físicos importantes del momento presenciaba en Nuevo México la primera detonacion de una bomba nuclear en la Prueba Trinity dentro del Proyecto Manhattan
En el bolsillo de su chaqueta, como en los últimos ocho años llevaba los trozos de papel que un día fueron un flamante unicornio de purpurina en una pequeña bolsa de tela, pues se había convertido en una especie de amuleto y de condena al mismo tiempo. Le recordaba a diario todo lo que se había perdido por prestar su mente al servicio de la ciencia y el desastre humano.
Siempre habia pensado que nunca había sido capaz de ayudar a Nella, de ser un buen padre, al menos el padre que ella hubiera necesitado, pero aquel día rodeado de físicos y expertos, se dio cuenta de que era precisamente su hija quien más le podia ayudar en sus experimentos, sostuvo entre sus manos los fragmentos del unicornio y cuando sintió que el choque de la onda expansiva se acercaba los lanzó al aire ante la perplejidad del resto de la cuadrilla de expertos.
Tras unas mediciones que observaban el lugar donde habían caído los fragmentos y unos sencillos cálculos, estimó que la explosión había sido equivalente a unas 10.000 toneladas de TNT tal como, tras complejos procesos de cálculo y exhaustivas mediciones de campo se pudo comprobar semanas más tarde.
Esa noche fue diferente, las familias de los físicos involucrados en el proyecto Manhattan vivían en un mar de secretismo, en una mezcla de culpabilidad por estar creando armas de destrucción masiva y de responsabilidad porque el mundo las demandaba y era una especie de mal necesario. Nella vio a su padre llegar y se coló en la cocina mientras él miraba a la nada pensando.
“Estas haciendo cosas para la guerra ¿verdad papá?”
"No Nella", dijo Enrico Fermi esbozando una sonrisa, "en realidad acabo de conseguir que tu unicornio por fin vuele..."


Hasta la proxima muñeca

martes, 16 de agosto de 2016

Henrietta y la cadena

"Su voz dulce lo durmió cantando Swing low, sweet chariot. En ese momento, con aquel bebe de menos de un año dormido y apretado contra su pecho se dio cuenta de que estaba deseando tener hijos, aquella muchacha casi niña con catorce años tenía una incipiente tripa de embarazo, y con aquel calor de verano y el bamboleo de aquella vieja silla desgastada calmo el llanto del pequeño, que le dio las gracias con el brillo de sus ojos, una mirada en su último sopor antes de dormirse que llevaría grabada a fuego toda su vida.

Ese niño que se durmió en los brazos de una desconocida, mientras su madre entraba en la consulta médica, se llamaba Eddie Lamarck y era muy hábil con las matemáticas, siempre tuvo serios problemas de crecimiento y probablemente eso hizo que aprendiera a sobrevivir de una forma mas rápida. Sus vivarachos ojos llenos de energía y de ganas de vivir, conseguían por si solos que marcase la diferencia, que supiera resolver todas las situaciones de forma airosa.
Una mañana de 1945, Eddie Lamarck vio como una despistada Shirley Eckland se había quedado una vez mas absorta en su propio mundo, sin escuchar al profesor, hasta que éste, regla de madera en mano y harto ya de sus desvaríos, dijo de viva voz: "¡Shirley Eckland a la pizarra!".

Shirley volvió al mundo real con un semblante invadido por el terror y fue lentamente hacia el temido encerado como una vaca que entra en el matadero, cuando pasaba a la altura del pupitre de Lamarck oyó su susurro:"¡¡1861!!". Shirley giro todos y cada uno de sus rizos rubios hacia Lamarck buscando alguna explicación para aquel número mientras llegaba a la altura de su profesor que ya blandía su regla de madera mientras preguntaba: ¿Conoce la respuesta a mi pregunta? 
Y sin saber por qué, pero si el qué, tuvo claro que tenía que decir con una veracidad digna de la mejor de las enciclopedias: "1861 señor".
"Me sorprende usted gratamente señorita Eckland. Efectivamente, la Guerra de Secesión comenzó en 1861". Shirley le dedicó a Lamarck en señal de agradecimiento la mejor de sus sonrisas.

Aquella niña rubia ensimismada comenzó la adolescencia por todo lo alto, en 1951 era la chica mas popular de la Virginia High School de Bristol, donde la mayoría de los chicos soñaban con uno de sus besos o con ser los elegidos para encerrarse con ella en el armario jugando al famoso Seven minutes in heaven recien llegado de Cincinnati.
Lo curioso es que Shirley se sentía abrumada ante tanta atención, y ella acostumbrada a pasar su niñez celosamente protegida en su mundo de fantasía no quería continuar con aquella vida de luces y trazó un plan, para ello eligió al chico mas socialmente inadaptado y le obligó a acompañarla al armario.
El elegido fue Gerald Casell, quien invadido por el miedo y la duda entro al armario sin saber que hacer. Cuando la puerta se cerró Shirley dijo: "o tu o yo, uno de los dos va a cambiar hoy su vida, cuando salgamos de aqui y digamos que nos hemos besado", pero lo que Shirley no esperaba es que Gerald que no había visto una oportunidad tan clara jamás, se quito las gafas y acercándola hacia su cuerpo le susurro al oido:"A mi no me gusta contar mentiras" y la besó, le dio un beso tan intenso que a Shirley no se le olvido jamás y cuando salieron de aquel armario Gerald se convirtió en el chico del momento para todos incluida Shirley. Una vez fuera, él la miro para darle las gracias por haberle elegido.

Gerald Casell cambió a partir de ese momento, se convenció así mismo de que era un triunfador, se había ligado a la chica de los sueños de todos. Este hecho le hizo darse cuenta de que quería estar rodeado de mujeres preciosas toda su vida, y su pericia al coser le llevo a convertirse en el sastre oficial de las Rockettes, unas famosas bailarinas de precisión que actuaban en el Radio City Music Hall de Manhattan.
Los ensayos y pruebas de acceso eran muy duros, pero el resultado era belleza pura. Ver a todas aquellas mujeres perfectamente sincronizadas elevar la pierna al mismo tiempo era impactante. Para agilizar los procesos, Gerald solía ayudar en las pruebas de acceso, asegurando que la medida de la candidata estaba entre aquellos 167 y 177 centímetros tan deseados para algunas. Una mañana de 1963 en el Radio City Music Hall se palpaban los nervios por los pasillos, un entusiasmado Gerald Casell iba midiendo una a una a todas las candidatas a las pruebas que al grito de Apta pasaban al camerino donde se vestían para bailar delante de Mrs Eggermont una ex-bailarina de Montana con ascendencia holandesa que no sabía sonreir fuera del baile.
Gerald Casell se fijo en una chiquilla que parecía mas inquieta que las demás, Karen Knowles recordaba ser Rockette como el primer sueño de su infancia, una infancia muy triste, cuya única alegría consistía en preparar milimétricamente el baile de las rockettes que se había aprendido de memoria. Cuando la llamaron para medir le temblaban las piernas, Gerald vio como se acerco a la pared de tallaje casi sin respiración, se puso un poquito de puntillas, se estiró todo cuanto pudo y cerró los ojos, mientras de uno de ellos salía una pequeña lágrima...
Lo cierto es, que aquella muchacha parecía un ángel por lo bonita que era y Gerald comprendió su maniobra al ver en el metro sus 166 centímetros y medio de altura, cuando ya iba a retirar el metro de repente sus ojos se abrieron y le miro suplicando que no le destrozara la vida, Gerald le susurro al oido: "espero que merezcas la pena" y grito: "¡Apta!"
Karen Knowles dejo caer de su boca un grito de alegría que levanto las sospechas de Mrs Eggermont: "Gerald son 167, ¿recuerdas?" Gerald sin dar opción respondió: "168 mide Mrs Eggermont, ¿quiere usted comprobarlo?" Mrs Eggermont sin responder siquiera giró la cabeza para ver a una Karen Knowles que bailaba de ensueño y que justo antes de empezar la había guiñado el ojo a Gerald en señal de agradecimiento.

Karen Knowles fue una preciosa y feliz bailarina de precisión durante muy poco tiempo, porque una tarde de 1967 había ido a visitar a sus tíos a Chicago y allí conoció a Leigh Van Valen, un afamado biólogo que se convertiría poco tiempo después en su marido. Leigh vivía maravillado por las sincronías de cualquier tipo, desde muy pequeño había tenido una especie de don para detectar patrones, para enlazar casualidades, para encontrar coincidencias, y la curiosidad por los ensayos para perfeccionar la patada alta de las Rockettes le llevo a charlar con Karen en casa de sus tíos, hasta que observó un curioso patrón en sus sonrisas que ya le habían convertido en esclavo de sus deseos, hasta que un día Karen Knowles paso a ser Karen Van Valen y Leigh un hombre más feliz que agradecía cada día a su mujer que estuviera en su vida con una flor recién cortada.

Leigh Van Valen estudió sin cesar las células, sobre todo aquellas que tenían comportamientos extraños y patrones incomprensibles. En 1991 publicó un libro "Hela, a new microbial species" en el que sugirió que estas famosas células, debían ser catalogadas como una nueva especie. Leigh dijo que su libro era un tributo a Henrietta Lacks, en agradecimiento a su valiosa contribución que había salvado miles de vidas..."



Hoy se sube a la pasarela de de Chis&Bru Henrietta Lacks, lleva un vestido sixtie en verde manzana, stilettos y cinturón en plata, cartera y tocado inspirados en Mibuh. Va unida a una cadena, que simboliza la inmortalidad, que generó sin saberlo.

Henrietta Lacks fue una mujer afroamericana que tras enfermar de cáncer dono involuntariamente y sin su conocimiento, células de su tumor canceroso, que fueron cultivadas por George Otto Gey para generar una línea de cultivo celular inmortal. A día de hoy son más de 70.000 los experimentos científicos en los que estas células se han utilizado, generando soluciones para un montón de vidas entre ellas, la vacuna para la poliemielitis. Se trata del linaje celular humano mas antiguo que existe. Sin duda alguna, lo más parecido a un superhéroe, se llamó Henrietta Lacks y aunque falleció a los 31 años, una parte de ella sigue y seguirá viva en los laboratorios de medio mundo.

Una mañana de 1934 Henrietta Lacks acudió a consulta médica tras saber que estaba embarazada de su primo David, con tan solo 14 años de edad, Hennie, como la llamaba su familia, ansiaba el momento de tener a su bebe en brazos, así que no dudo un instante cuando una desconocida le pidió que cuidara un momento de su pequeño mientras entraba en la consulta. Hennie imaginando que era su niño al que estrechaba entre sus brazos, le cantó Swing low, sweet chariot  para que se adormeciera. El destino quiso que el por aquel entonces bebe, Eddie Lamarck continuara aquella cadena de favores que había comenzado Henrietta, una cadena de favores tan inmortal como sus células.

¡Hasta la próxima muñeca!

jueves, 21 de enero de 2016

Zhang y el taijitu

"Cuenta la leyenda que hace miles de años, en la provincia china de Shandong había una niña de tan extraordinaria belleza que sus padres apenas le dejaban ver la luz por miedo a que fuera robada. 
Sus ojos, con brillo cristalino y profundidad de mar, tenían tanta hermosura que con los años, se dijo incluso que de allí emanaba el agua, pues era un iris almendrado con el color del río más puro, que envolvían toda la frescura de la China Imperial. 
Su pelo, eran láminas de obsidiana, tenía un brillo que eclipsaba a la luna en sus noches más completas. 
Su piel, era la más fina porcelana, suave, pulida, perfecta.
Yin era esclava de su belleza, pues sólo las noches en las que se escapaba, eran testigo de su presencia, de su existir. Pero como si de un alto precio que pagar por tanta hermosura se tratara, Yin era incapaz de sentir, era fría como el témpano más cuajado, como la noche más heladora, como si cada fibra de su radiante melena se hubiera forjado en el mismísimo infierno. 
Su pálida belleza veía transcurrir los días, las estaciones, los años hasta que ya jovencita, aún prisionera de la noche, Yin creyéndose insensible se fabricó un secreto. Cada noche, se escapaba para ver al soldado más apuesto de toda China, agazapada entre maleza y exuberante vegetación, observaba como daba instrucciones a su grupo con idea de detener a los manchúes que avanzaban por el norte, hasta que Yang una noche de ronda y harto de saberse espiado, la abordó con la esperanza de encontrar al enemigo y no a la mujer más hermosa que hubiera imaginado en su vida. 
Los amaneceres eran suyos, pues comenzaron a verse a escondidas, en esa delicada línea de tiempo en la que coexisten la noche y el día se conocieron, Yang le entregó a Yin por una noche su amor, su bondad más absoluta y Yin le entregó a Yang lo único que tenía: su cuerpo.

Pero esa misma noche, el ejército recibió órdenes, debían cruzar la Gran Muralla, los manchúes habían acercado posiciones y amenazaban la seguridad del imperio, así que sus amaneceres dejaron de existir, y las noches de Yin se volvieron más oscuras.
Los días transcurrieron envueltos en tinieblas y lluvias, como si el tiempo no pudiera ser bueno con Yin y Yang separados, como si el cielo llorara por su desencuentro, a medida que los días pasaban Yin enfermaba, cada vez más...no tenía dolencia aparente pero sus constantes vitales se debilitaban a la misma velocidad que el candor de sus mejillas se tornaba en esa grisácea llanura que exhibe un cuerpo enfermo, invadido por algún mal.
Ni una sola gota de ese agua retenido en sus ojos salió para liberarla del mal que la aquejaba, aunque ni siquiera ella comprendía por aquel entonces cuál era ese mal.
Pasaron 60 días, con sus 60 noches en las que ella no vio el amanecer, no vio la noche y tampoco vio el día, postrada en una cama respiraba exhausta, cansada de una vida que no quería vivir, que carecía para ella de todo sentido. 
Pero un día, por fin, el ejército volvió, Yang fue el primer soldado valeroso que cruzó la puerta de Shandong ansioso por ver a Yin, por volver a compartir con ella aquellos amaneceres tan preciados. La espero donde siempre, el tiempo suficiente para darse cuenta de que en aquella ocasión no iría, y lejos de conformarse con su ausencia, se deslizó por los tejados en silencio y entro en su habitación sin hacer ruido, como una sombra...
Allí estaba ella, tumbada, con menos vida que nunca y su eterna mirada de dolor contenido y ahogado en unos ojos incapaces de llorar.
¨!Yang! - Dijo con voz débil - ¨l!legas tarde!¨ Y de repente las lágrimas que habían estado esperando pacientes al otro lado empezaron a brotar sin consuelo.
"Estás aquí!" - Decía, mientras se abrazaban...
Yang comprendió que a Yin se le iba la vida...y lloro también, mientras la abrazaba pregunto: ¨¿Qué voy a hacer sin ti?¨
Y Yin tomando su mano y colocándola sobre su vientre le dijo..."una parte del uno siempre vivirá en el otro"
Yang no era capaz de entender que cruel misterio le privaba de aquellas dos vidas tan preciadas para el...."eso no es verdad...¿que parte tuya estará conmigo?" - Dijo lleno de rabia
"Siempre lo tuviste" - dijo Ying en su último aliento de vida - "mi corazón""



Hoy se convierte en Chis and Bru, Zhang Ziyi, quien tras enamorar a la crítica en títulos como Tigre y Dragón, conquistó al público con Memorias de una geisha. Sus rasgos orientales tan marcados, y su versatilidad ante las cámaras le han hecho acreedora de importantes nominaciones internacionales como los Globos de Oro o los Bafta. 
Esa fascinante magia del cine que permite que en Tigre y Dragón, una aparente niña dulce se convierta en una despiadada guerrera y resulte creíble gracias al trabajo de Zhang, también se impregna en la cálida atmósfera de Memorias de una geisha.

Para la ocasión viste vestido oriental en raso rojo con detalles en organza brocada en plata, salones de cristal rojo y cinturón en raso negro y rojo con blanco.

El taijitu, más conocido en Occidente como el Yin y el Yang simboliza la dualidad del universo, el paso siguiente al tao u origen de todas las cosas. Yin representa lo femenino, lo oscuro, y Yang representa lo masculino, la luz. Y se basan en el principio de que nada existe en la naturaleza en estado puro.

Nunca conoceremos la noche sin el día, la luna sin el sol, lo malo sin lo bueno, del mismo modo que un día Yin comprendió que una parte de ella siempre había vivido en Yang, una parte fundamental que no supo valorar hasta que se la arrebataron.

Hasta la próxima muñeca.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Nicole y las brujas

"Érase una vez, hace muchos años, doce hermosas brujas que gobernaban el mundo bajo el amparo de Eridanus, un dios que solo observaba e impartía justicia cuando alguna de las brujas cometía algún error. 
Cada una de las doce, tenía un diferente cometido, así cuatro de ellas cuidaban de las estaciones, dos de la flora y la fauna, otras cuatro de los cuatro elementos principales y las dos más jóvenes y hermosas eran Rigel que cuidaba de la noche y Betelgeuse que se encargaba del día.
Cada 31 de Octubre, celebraban un aquelarre en el que invitaban a gente de todos los lugares, príncipes, campesinos, magos, caballeros....todos acudían a la fiesta pagana más malévola y divertida del año, en el que el fuego, las calabazas, los dulces y la música cobraban especial importancia. 

Rigel y Betelgeuse eran hermanas pero enemigas, su belleza era el mayor motivo de competencia, y aquel aquelarre era cada año el mejor momento para destacar...
Betelgeuse no tenía escrúpulos, era capaz de todo con tal de conseguir sus objetivos, utilizaba su magia sin ningún reparo ni duda moral, y su poder era tan inabarcable que Eridanus prefería mirar para otro lado y dejarla hacer mientras el día funcionara. Rigel en cambio era cándida y pura, su belleza era dulce como una flor, creaba noches plácidas, cuajadas de estrellas, de sueños, de esperanza.
Un año de aquellos en los que las brujas eran bellas, Rigel encontró polvo de diamante en una nube, y con tela de una noche que hizo de más, creo el vestido más hermoso jamás visto, tanto es así que Betelgeuse que la espiaba siempre a escondidas, ávida de saber los entresijos de la vida de su hermana enloqueció de envidia, su razón se nubló de tal forma que desatendió el día, un gris día de verano que las otras 11 brujas detestaron para siempre, un día vulgar que cernió el caos en el mundo, porque Betelgeuse estaba demasiado ocupada para atenderlo, planeando en cómo robar estrellas de la noche de su hermana, estrellas de brillo feroz que poblaran su vestido hecho con tela del oro más puro que en su día pudo encontrar. 


Eridanus que ya estaba sobre aviso, vio de lejos como Betelgeuse robaba las estrellas, como oscurecía también aquella noche de verano mientras Rigel lloraba, vio como aquella bruja hermosa como la vida, se volvía horrible, carcomida por la envidia, entonces y muy a su pesar se vio en la obligación de intervenir y cambiar el mundo para siempre....
Se acercó a Betelgeuse mientras cargaba triunfante con la última de sus estrellas robadas en su escoba, y con su voz atronadora dijo: "Betelgeuse!! ¿Dónde crees q vas?" 


Betelgeuse asustada respondió:"Solo quería un vestido precioso"
 

Eridanus continuo:"¿un vestido?, ¿para lucir hermosa? Y esa obsesión con lucir hermosa te ha llevado a desatender tu día, a odiar a tu hermana, a robar las estrellas, a condenar la noche. No has sabido ser bella, has castigado con tus actos a toda tu especie, la fealdad empañará vuestro rostro a partir de ahora, aquel que oiga hablar de una bruja por toda la eternidad tendrá en la cabeza una nariz prominente, verrugas en el rostro...
¿Querías estrellas? Pues las tendrás, ellas le contarán al mundo lo fea que en realidad eres, porque con ellas iluminaré tu cara que dibujaré en el cielo para que tu nuevo rostro se preserve para siempre jamás..."
Betelgeuse vio cómo se cumplían una por una las peticiones de Eridanus, sus verrugas y nariz prominente aparecieron, incluso sus dientes se convirtieron en una maraña ininteligible de marfil que hubieran dibujado una sonrisa dantesca de no ser, porque se sentía tan desgraciada que solo le apetecía llorar...
Vio el resto de sus días aquel espeluznante rostro en el cielo que no era otro que el suyo, y tuvo que convivir con la desgracia, viendo los rostros de otras brujas, sabiendo que ella era la única responsable de aquella situación, de haber convertido a las brujas en unas criaturas grotescas y malditas, hasta que como todas las brujas se hartó de ser bruja y se convirtió en una estrella, que tal y como fue desde el principio de los tiempos brilla menos que la estrella en la que se convirtió su hermana Rigel
"



Hoy se convierte en Chis And Bru, Nicole Kidman, ganadora de un Óscar por su impactante papel de Virginia Wolf en Las Horas, viste para la ocasión un LBD negro de corte sixtie, escoba de bambú, rafia e hilo, sombrero negro con cinturón naranja igual que el del vestido, medias a rayas naranjas y negras y escarpines negros.
Nicole ha aparecido al menos dos veces haciendo un papel de bruja en la gran pantalla, y el destino quiso que brillara con luz propia en el papel que menos utiliza su más que notable belleza física, sus capacidades interpretativas en papeles de diferente índole, le han valido su más que cómoda posición entre las actrices mejor pagadas. Nicole es, sin duda, una mujer excepcional y no sólo por su metro ochenta de altura sino por la gran trayectoria que la avala.

Max Wolf, contaba cada noche a sus hijos el antiguo cuento de Rigel y Betelgeuse porque pensaba que estas apasionantes historias contribuirían al desarrollo de su imaginación y a amar las estrellas como él lo había hecho durante toda su vida.

Laureado astrónomo y precursor de la astrofotografía, este alemán en un rutinario día de trabajo de 1909 realizó una fotografía que cambiaría su vida para siempre. Sobre la constelación Eridanus y con certero brillo azul que provenía de la vecina constelación de Orión, fotografió por primera vez en la historia la NGC 1909 o nebulosa conocida como Cabeza de bruja por su reveladora forma con nariz puntiaguda, barbilla prominente y ojos oscuros y hundidos. El brillo azul que la ilumina curiosamente proviene de Rigel la estrella beta de Orion que aunque no es la más importante de esta constelación, pues su estrella alfa se llama Betelgeuse, si es la más brillante. En un primer momento, los estudios catalogaron a NGC 1909 como una nebulosa de reflexión, pero para sorpresa de Max, estudios posteriores revelaron que se trata de un auténtico criadero de estrellas, y el azar quiso que fueran doce las que se identificaron, como aquellas doce brujas que un día fueron bellas y resultaron malditas por el comportamiento de Betelgeuse para siempre.

Max Wolf continuó pensando que los cuentos, cuentos son, pero cada vez que su mirada tropieza con Rigel en el cielo, siente pena, y la imagina por instantes como bruja de hermosa belleza envuelta en ese vestido negro como la noche sembrado de azul polvo de diamante y gracias a eso, Rigel recupera de forma efímera lo que un día Betelgeuse le robo.


Hasta la próxima muñeca.